Por qué un consejo de la juventud edita una revista científica

Why a youth council publishes a scientific journal

Por que um conselho de jovens publica uma revista científica

Elena Ruiz Cebrián
Presidenta de Consejo de la Juventud de Extremadura 2016-2020
DOI: 10.22400/cij.8.e043

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RESUMEN

Elena Ruiz (Badajoz, 1991) es presidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura desde julio de 2016. Con anterioridad, fue vocal del área de Educación y Cultura de la misma institución (2014-2016). Estudió Ciencias del Deporte en la Universidad de Extremadura, desempeñando diversas responsabilidades de representación estudiantil. Desde su adolescencia forma parte de ASDE-Scouts de Extremadura, donde desarrolla su actividad de voluntariado educativo de manera ininterrumpida desde hace ocho años. Ha trabajado en el ámbito de la programación y la gestión de instalaciones deportivas en centros educativos. Al inicio de su presidencia, se publicó el primer ejemplar de los Cuadernos de Investigación en Juventud, y fueron planificados y ejecutados las tres primeras ediciones del Seminario Internacional de Investigación en Juventud.

PALABRAS CLAVE
Investigación; ciencia; investigación en juventud; estudios sobre jóvenes; realidad juvenil.
ABSTRACT

Elena Ruiz (Badajoz, 1991) is chair of the Youth Council of Extremadura since July 2016. Previously, she was also member of the Board as a speaker of the Education and Culture area of ​​the same institution (2014-2016). She studied Sports Science at the University of Extremadura, performing various student representation responsibilities. Since her adolescence, she has been part of ASDE-Scouts de Extremadura, where she has been continuously working as an educational volunteer for eight years. She has worked in the field of programming and management of sports facilities in educational centers. At the beginning of her presidency, the first volume of the Cuadernos de Investigación en Juventud was published, and the first three editions of the International Youth Research Seminar were planned and executed.

KEYWORDS
Research; science; youth research; youth studies; youth realities; academic publications.
RESUMO

Elena Ruiz (Badajoz, 1991) é presidente do Conselho da Juventude da Extremadura desde julho de 2016. Anteriormente, ela era membro da área de Educação e Cultura da mesma instituição (2014-2016). Ele estudou Ciências do Esporte na Universidade de Extremadura, desempenhando resid responsabilidades de representação de estudantes. Desde a residencia, ele faz parte do ASDE-Scouts of Extremadura, onde trabalha continuamente como voluntário educacional há oito anos. Ele trabalhou na área de programação e gerenciamento de instalações esportivas em centros educacionais. No início de sua residencia, a primeira cópia dos Cadernos de Pesquisa da Juventude foi publicada e as três primeiras edições do Seminário Internacional de Investigação em Juventude foram planejadas e executadas

PALAVRAS CHAVE
Investigação; ciencia; investigação em juventude; estudo sobre os jovens; realidade juvenil; publicações académicas.
Recibido ǀ Received ǀ Recebido  11/12/2019,  Aceptado ǀ Accepted ǀ Aceito  17/01/2020,  Publicado ǀ Available ǀ Publicação  30/01/2020 
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I

El Consejo de la Juventud de Extremadura es un organismo autónomo que fomenta la participación política, social, cultural y económica de la juventud en esta región. Sin embargo, también es un espacio de oportunidades, de encuentros, y de aprendizaje, donde se trabaja en equipo para luchar por los derechos de la población joven. En este sentido, cabe esperar que algunas instituciones, o entre algunas personas adultas-no jóvenes, nos vean como algo parecido a un patio del recreo. Pero un poco de honestidad intelectual, y algo de liberación del “adultismo” más exagerado, bastaría para saber que nada más lejos de nuestras instituciones de participación que esta idea simplista.

Cualquier Consejo de la Juventud es un espacio ciudadano formal que, además de existir como sistema estructural que abarca todos los niveles territoriales, desde el local al estatal, e incluso el europeo, es genuinamente reivindicativo, y lleva al debate institucional cuestiones esenciales y transversales para toda la juventud. A veces, nuestra representatividad directa se limita a una juventud muy organizada, siendo además responsable con un discurso inclusivo que solidariza con colectivos de discriminaciones múltiples. De hecho, podría ser un ejemplo de buena praxis sobre cómo llegar a consensos desde posiciones muy distantes, algo que parece casi imposible en otras instituciones del Estado. En concreto, en España, los Consejos de la Juventud surgen a raíz de la propia Constitución de 1978, en la que se entendió fundamental reflejar la responsabilidad que se tenía para con las personas jóvenes, de la siguiente manera:

“Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural.”

Si bien es un texto muy escueto, desarrolla un marco en el que la población joven ha podido ir “moviéndose” en su participación, a lo largo de estos años y de varias generaciones, defendiendo su cumplimiento y exigiendo medidas enmarcadas en este artículo; como pueden ser la creación de los propios consejos de la juventud y su independencia (fruto de la “participación libre”) en la gobernanza y en la toma de decisiones. Es importante entender que en este título se contempla la obligación de las instituciones públicas de sustentar con medios concretos a la juventud organizada, para que pueda llevar a cabo su labor, y que esta debe ser a su vez escuchada (fruto de la “participación eficaz”) por las mismas instituciones que la fomentan. Sí, escuchada… En los tiempos que corren, a quien más y a quien menos nos suena la expresión “escucha activa”, que no es sino una habilidad y una actitud de quien está oyendo, siendo capaz además de hacerlo al tiempo que reflexiona sobre el mensaje, y queriendo entender lo que realmente se está buscando transmitir.

II

En este punto nos detendremos, pues es donde radica el quid de esta cuestión: la escucha que la sociedad y las instituciones prestan a estas organizaciones de jóvenes, aun teniendo el respaldo de la Constitución, no siempre consiguen siquiera hacer oír sus objetivos, sus discursos…ni parece servir de nada toda su labor participativa. En definitiva, impidiendo el nivel más básico que se espera de una participación efectiva, es decir, sin posibilidades reales de incidir con éxito  en la formación de las políticas públicas.

Es imprescindible que la sociedad tenga en cuenta a la juventud, no solo como una parte más de la propia sociedad, sino como agentes estratégicos del desarrollo presente, y una parte imprescindible para sostener a toda la sociedad en los próximos años. Habremos escuchado o leído, e incluso habremos dicho alguna vez aquello de que “la juventud es el futuro”. Y por supuesto que lo somos, pero también somos el presente. Y es aquí donde los poderes públicos tienen el deber de tenernos en cuenta, entre sus propias filas en los espacios de decisión real, a un lado, trabajando codo con codo, y no lejos de donde se toman las decisiones ni siendo meros receptores de las políticas que están ejecutando. Con sinceridad: nos están condicionando sin dejarnos participar de manera libre ni eficaz en la toma de decisiones.

Algunas personas son muy críticas al referirse a la juventud. No es algo precisamente nuevo, sino que se repite generación tras generación, cuando quienes ya no son jóvenes insisten en creer que “la virtud de la juventud” se agotó con su quinta. Expresiones como “nini”, acusaciones de una generación absorta con las pantallas, que si no tiene motivación por nada, que si ya no sale a la calle… Ojalá les fuese tan difícil soltar estos discursos “juvenófobos” o “adultocráticos” (como si no hubiesen sido jóvenes algún día), como a la juventud nos cuesta que cale el mensaje que ahora intentamos trasladar (por ejemplo, ante la emergencia climática). Honestamente, existe una desproporción de acceso a la tribuna pública, donde mucha gente puede soltar exabruptos y ocurrencias respaldadas solo por su venerable edad, concitando una rápida atención de todos los medios de comunicación. Ojalá a las organizaciones juveniles se les exigiera la mitad de credibilidad en sus discursos mejor fundamentados, para tener un impacto público modesto, y para suscitar un ratito de debate social. O quizá, ojalá nos fuera tan sencillo hacer reivindicaciones a las Administraciones sin tener que respaldarlo más que en las palabras que usamos. Pero esto no ocurre. No ocurre que, si razonamos y lanzamos un mensaje evidente y demoledor contra una determinada política pública, que resulta verdaderamente perjudicial para toda una generación o buena parte de ella, este mensaje sea tomado mínimamente en serio por la sociedad y los poderes públicos. La juventud lo tiene que luchar más, incluso más del doble, que el resto de la sociedad civil. De hecho, hay veces que parece que la realidad de la juventud solo es tomada en serio cuando no son siquiera jóvenes quienes la exponen.

Justo ahí es donde el Consejo de la Juventud de Extremadura, en su incansable motivación por conseguir articular discursos que sean atendidos, que su incidencia política se apoye en evidencias irrefutables, comienza a trabajar de manera conjunta con grandes nombres de la Academia y la Universidad. No es otra nuestra motivación para desarrollar estudios sobre la realidad juvenil: confirmar o descartar nuestras propias intuiciones, apoyar o repensar nuestros posicionamientos políticos colectivos (construidos en el espacio político más plural que hoy existe en muchas Administraciones públicas), y con estas evidencias, poder sentarnos a dialogar con nuestros poderes públicos. Así les intentamos acercar la realidad de la juventud para que esta, algún día, pueda cambiar con medidas políticas basadas en evidencias.

III

De todo ello, emergió la genial idea de comenzar un proyecto con el que producir un espacio estable de apoyo y de visibilidad a los estudios de quienes dedican su carrera a hablar sobre aquello que le ocurre a la juventud, ayer, hoy o mañana, de manera transversal e interdisciplinar. Porque a las personas jóvenes nos afecta la educación, la sanidad, el diseño urbanístico, la protección medioambiental, las infraestructuras públicas, la inversión en investigación, las políticas de igualdad… ¡Hasta las pensiones! ¿O es que acaso la juventud, por ser solo el futuro, ya no queremos que contribuya a sostener económicamente este sistema, del que seguramente no podamos ni beneficiarnos?

Todas estas reflexiones condujeron a una iniciativa inédita entre los Consejos de la Juventud en España (y, por lo que sabemos, novedoso también en toda Europa). La revista Cuadernos de Investigación en Juventud ve la luz en el mes de julio del año 2016 con un primer número, modesto, no sin el enorme sacrificio que conlleva emprender un ambicioso proyecto de estas magnitudes, decidido a publicar de manera semestral y pensando en poder situarse entre los índices internacionales de mayor impacto y renombre científico.

A pesar de que tenemos ya el hábito de escuchar a algunas personas tan generosas en sus críticas cuando se refieren a la juventud, no olvidemos que también las personas jóvenes somos motores de algunas hazañas difíciles de medir, como esta misma revista en su justa medida, o algunos de los grandes movimientos globales que se están dando actualmente (Juventud por el Clima, por ejemplo). Y aunque algunas personas se empeñen en decir que “los jóvenes hoy en día son unos tiranos; contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros” (K. J. Freeman, 1907, luego atribuida falsamente a Sócrates) quizá estén olvidando que el Estado del bienestar no es un privilegio, sino un derecho a tomar parte, de forma equitativa también entre generaciones, en la riqueza de la comunidad.

En solo cuatro años (2016-2020), las organizaciones juveniles extremeñas hemos logrado posicionar los Cuadernos de Investigación en Juventud en índices y directorios como Latindex, DOAJ, MIAR o DULCINEA, entre otros, y hemos logrado que mantenga su periodicidad semestral con más de 30 trabajos de investigación, informes y traducciones inéditas de importantes documentos europeos, y la firma invitada de figuras de reconocidísimo prestigio internacional.

Obviamente, esto no habría sido posible sin el afortunado encuentro personal entre representantes juveniles y profesionales del mundo académico que han decidido sumar esfuerzos y crear sinergias. El equipo editorial, con personas especialmente sensibles a la investigación sobre juventud, han ofrecido una herramienta sorprendente: un espacio de conocimiento científico puesto al servicio de la transformación social, con toda la independencia y autonomía que la actividad investigadora requiere para ser rigurosa, pero al servicio, a fin de cuentas, de las prioridades, inquietudes y propuestas de la propia población joven.

Algunos de los hitos que este proyecto está ofreciendo a la juventud son el fruto, aún por aprovechar, de estudios sobre temas tan variados como la propia eficiencia de la comunicación de las Administraciones locales con la juventud a través de Internet, o el impacto real de la educación en la participación dentro del sistema educativo reglado, pero también cuál es la calidad de la atención socio-sanitaria a las adolescentes embarazadas en España, o los peligros de la despoblación y el rejuvenecimiento de la pobreza (por tomar solo un puñado de títulos del último año).

Sin duda, entre uno de los desafíos pendientes de las propias personas que representamos a la juventud se encuentra aprender a sacar más rendimiento de estas aportaciones del mundo académico. Porque confirman nuestras intuiciones, refuerzan nuestras exigencias a los poderes públicos, o a veces incluso nos ayudan a afinar nuestros diagnósticos y a descartar posibles errores de juicio. Y cuanto mejor sepamos escuchar a la investigación sobre juventud, con mejor armadura iremos a pelear lo que es justo, lo que es sensato, lo que es urgente… los derechos humanos de todas las personas, con independencia de su edad. Este es nuestro camino, y tenemos la oportunidad y la fortuna, hoy, de poder hacerlo de la mano de las ciencias.